¿Qué se puede hacer ante el fenómeno de la inmigración?

Los españoles, cuando oyen hablar de inmigración, lo tratan como un tema de suma importancia, creyendo que la mayoría son ilegales, -cuando no es así, y es algo que en el resto de Europa se tiene más claro-, aunque más del 89% de la población española afirma que “cualquier persona debería tener libertad para vivir y trabajar en cualquier país, aunque no fuera el suyo” (encuestas del CIS, 2003 y 2004), a pesar de que tomen la inmigración como un problema, pero no como una lacra. Es más, la mayoría admitimos que no nos importa que haya inmigrantes en nuestra vecindad, ni tampoco que trabajen junto a nosotros o estén en nuestras escuelas. Estas ideas suelen ser defendidas haciendo alusión a la Declaración Universal de Derechos Humanos, o simplemente a la moral de la empatía. La tendencias de odio hacia la inmigración aparecen más en zonas dañadas, xenofóbicas y marginales, donde surgen y se anidan los grupos violentos. Ante este problema de bandas, la educación debería tomar riendas para fomentar el diálogo frente a la violencia que se aplica con la "ley de la calle".

Otro punto a favor, es que la natalidad en España aumentó desde que comenzó la inmigración en masa, referida a la población africana o sudamericana, aunque de forma bastante pequeña, de forma no muy grande, lo que ha llevado al inevitable envejecimiento de la población española a pesar de ello, así pues en realidad la inmigración no ha influido demasiado en la natalidad, sino en el tamaño de la población, aumentada gracias a los nuevos residentes extranjeros.

¿Pero a que es debido? ¿por qué una persona decide abandonar su país, para irse a un lugar casi desconocido? Las estadísticas nos dicen que la mayoría de inmigrantes que llegan a España lo hacen en avión, como turistas, en busca de un empleo o bien por una oferta de trabajo. Quienes vienen en busca de trabajo, suelen provenir de países en vías de desarrollo, o con problemas económicos o políticos (como el caso de Senegal, por ejemplo, cuyas calles están llenas de milicias), que la población sufre. Es exactamente la misma razón por la que muchos españoles decidieron emigrar a las Indias (América) tras su descubrimiento, o por la que tantos decidieron partir a Sudamérica, Italia, Francia, Suiza y muchos más países europeos durante la época de la dictadura.

Al emigrar, antes, las familias suelen ahorrar cantidades enormes de dinero para poder costearse el viaje, y algunos incluso se arriesgan a pagar esa cantidad a mafias, que o bien les dejan a su suerte en una barcaza (conocidas como "pateras"), o en casos extremos, les obligan a prostituirse o transportar drogas y sustancias ilegales a España. Antes de emigrar, deben concienciarse de que abandonan su país, lo que conocen y su forma de vida, y se verá cambiado por una nueva cultura, nuevas leyes, un nuevo país, en el que muchos creen que sus sueños se cumplirán. Muchos llegan de países en los que ni siquiera hay ciudades grandes, y a pocos sitios llega la electricidad o el agua corriente.

Al llegar, quienes lo hacen "legalmente", con sus "papeles" en norma, no suelen encontrar muchos problemas, con excepción de la adaptación a un nuevo mundo, pero por lo demás ningún problema. Quienes no tienen la suerte de llegar legalmente, son apresados y enviados a zonas especiales donde están retenidos hasta que son deportados a su país. Si no sufren esta desgracia, a duras penas sobreviven, y lo poco que ganan lo transfieren a sus familias en su país. Deben buscar la forma de conseguir la legalidad, pero, la mayoría de veces por miedo a ser deportados, no se atreven a acudir a buscar una forma de cambiar su situación, muchos ni siquiera acuden a hospitales cuando enferman o a las autoridades cuando se les amenaza o sufren maltratos, por miedo a esto.

¿Qué derecho tenemos a cerrar las puertas a quién solo busca mejorar? ¿Por qué, un sudafricano, bien preparado, pero que debido a que llega ilegalmente, no es aceptado, es más, es “encarcelado” y luego deportado? ¿Desde cuando España es un país de españoles? ¿Qué es un español sino una gran mezcla cultural y racial, de decenas de pueblos que atravesaron la península, desde fenicios, romanos, hasta árabes o incluso bárbaros? ¿Por qué el gobierno no acepta la inmigración como una necesidad natural del país, es que acaso el resto de países no nos aceptó cuando más de 3 millones de españoles tuvieron que abandonar España?

Estas posturas son inentendibles, pensándolo bien, son un tanto racistas, y no tienen demasiada empatía, imitando demasiado al modelo que aplican los estadounidense contra sus inmigrantes.

Para conseguir que la inmigración pase de ser un problema a una naturalidad, un hecho normal, muchas normas políticas y controles deberían ser cambiados, incluida nuestra conciencia generalmente nacionalista y culturalista (en otra palabras, "te respeto, pero tú en tu casa y yo en la mía") por pensamientos más beneficiosos para el resto. Hay quien dice que con menos del 1% del gasto en armamento mundial, se paliaría el hambre en el mundo, y todos esos países sumidos en guerras por la comida, y de los que llegan inmigrantes, se verían beneficiados, y no tendrían esa necesidad de abandonar su país.

Este problema no afecta solo a España, sino al mundo, cuya conciencia debería cambiar, volviendose más tolerante, más empática, para que obtengamos los beneficios que pueden traer, la mayoría de veces superiores a los pocos problemas que surgen debido a la inmigración. Para conseguir esta tolerancia, en las escuelas se debería fomentar la solidaridad y la ayuda mutua, en contra del individualismo y la competitividad típicas del mundo occidental.